Características generales de las melodías[editar]
Aún cuando las características mínimas para considerar a una secuencia de sonidos como melodía se encuentran principalmente en función del contexto cultural del cual provienen, es posible enunciar ciertos elementos de carácter universal. Dichos elementos existen tanto en el objeto musical en si mismo (i.e., en términos físicos y estructurales), como en las relaciones que el objeto llegase a tener con entidades externas (e.g., sistemas perceptuales, detectores automáticos de melodías). Y éstos dos (factores externos e internos), en combinación, están reflejados en las características estéticas definidas por los diferentes grupos sociales de manera arbitraria.Así, en términos físicos y estructurales, las precondiciones para definir una melodía son:
- Tiene que ser una sucesión de notas.
- Tiene un carácter lineal.
- Debe contener sonidos de diferente frecuencia (i.e., altura).
- Tiene carácter protagónico en el contexto de la pieza.
- Está intrínsecamente relacionada al ritmo.
- Es una entidad conformada por una secuencia de motivos enlazados.
- El contexto (rítmico y armónico) debe de estar siguiendo la melodía.
- Debe oscilar en torno a un centro definido teóricamente (e.g., tonal, atonal o modal).
- Es el bosquejo principal de una pieza.
- Debe proveer una sensación de inicio y fin (como una unidad).
- Debe transmitir una idea.
- Debe ser fácil de recordar y/o reconocer.
- Debe de tener patrones interactivos de cambio y calidad.
- Debe mostrar coherencia interna.
